Violó y asesinó en la cárcel a un pedófilo que abusó de casi 200 nenes “para que sintiera lo que les hizo”

INTERNACIONAL | Ocurrió en el Reino Unido. Le clavó una birome en la cabeza y lo estranguló. Después confesó que quería cocinarlo para comer en trozos el cuerpo.

El pedófilo británico Richard Huckle fue asesinado en su celda de la cárcel de Full Sutton en octubre del año pasado por su compañero de celda, Paul Fitzgerald. Pero lo que se desconocía hasta el juicio este miércoles fueron los detalles del caso: lo violó, le clavó una birome en la cabeza y lo estranguló. Todo esto para que “sintiera lo mismo que sus víctimas”.

Huckle, de 33 años, había sido condenado en 2016 a 22 cadenas perpetuas por haber abusado sexualmente de 191 huérfanos de entre 6 meses y 12 años en orfanatos de Malasia y Camboya, donde trabajaba como voluntario. Fitzgerald, de 30 años, también estaba encarcelado por haber agredido sexualmente a una paseaperros en 2009.

Fitzgerald primero golpeó y ató a Huckle. Luego lo violó con un utensilio de cocina, lo estranguló con un cable eléctrico y le metió una birome por la nariz hasta el cerebro. La víctima presentaba además golpes en la cara y riñones, y había sido apuñalada en el cuello con un arma tumbera hecha con un tornillo y un cepillo de dientes.

Fue otro reo, Ronald Mariner, quien descubrió a Fitzgerald a horcajadas sobre Huckle en medio de un charco de sangre y dio la voz de alerta.

Dos guardias corrieron al lugar y encontraron a Fitzgerald con el rostro muy cerca del de Huckle, como si estuviera susurrándole algo al oído. ”Creo que lo maté, está muerto”, les dijo.

El personal de la prisión intentó reanimar a Huckle con maniobras de RCP y un desfibrilador, pero fue declarado muerto a las 12.30. La autopsia concluyó que falleció por estrangulamiento.

El fiscal describió el largo ataque como “diseñado para humillarlo y degradar” a Huckle y habló de “una forma de castigo” por los crímenes que había cometido.

Fitzgerald, lejos de mostrarse arrepentido, calificó su acto como “justicia poética”. Dijo que llevó a cabo la agresión sexual para darle a su víctima “una muestra” de lo que había hecho a tantos niños.

También confesó que sus intenciones iban más allá de matar a su víctima: quería cocinarlo y comer trozos de su cuerpo. Además, declaró que planeaba atacar a varios presos, pero que “se divirtió demasiado” con Huckle.

Según la pericia psiquiátrica que se le realizó, Fitzgerald sufre problemas de psicopatía y trastornos de personalidad. Al final del juicio de cinco días el jurado deberá decidir si el hombre es culpable de asesinato, como lo afirma el fiscal, o de homicidio por responsabilidad disminuida, como sostiene la defensa.

TN

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