Profundizando en los mejores remedios caseros para el dolor de cabeza

pesar de la eficiencia de los fármacos actuales, su abuso puede conducir tanto a una anulación de sus efectos, como a provocar justamente lo contrario al resultado esperado. Sin embargo, los remedios naturales para achaques como el dolor de cabeza se han mantenido en pie a lo largo de toda nuestra historia. Demostrando que, a menudo y en algunos casos, la sabiduría popular le puede al microscopio.

La sabiduría de nuestros ancestros

Aunque, indudablemente, la ciencia y la medicina hayan avanzado con gran poder en el campo de la salud, incluso rebasando límites que antaño se creyeron insuperables, los remedios caseros persisten como un eco útil del pasado aún hoy día. Nacidos de la prueba y el error, los remedios cuya eficiencia atribuimos a la sabiduría de nuestros ancestros, son actualmente una vía para paliar malestares como el dolor de cabeza de un modo más que certero. Más todavía cuando sabemos a ciencia cierta, y nunca antes mejor dicho, que el exceso de fármacos puede resultar en la anulación de sus efectos e incluso puede producir efectos contrarios a los deseados.

Uno de los remedios caseros para el dolor de cabeza más populares es, sin lugar a dudas, levantar las piernas. Si bien muchos desconfiarán de este recurso, quizás por la creencia de que no guarda relación alguna con el hecho de sufrir de, por ejemplo, una migraña, la realidad es que nuestro cuerpo está perfectamente interconectado. Del mismo modo que la aplicación de una precisa presión sobre cierto punto de la palma de nuestra mano puede aliviarnos otro dolor, subir las piernas alivia el dolor de cabeza gracias al flujo de nuestra sangre. Al levantar las piernas, se estimula el recorrido de la sangre en nuestro organismo, razón por la que, a su vez, se distribuye donde se precisa. Fácil y efectivo.

Presión y temperatura

Uno de los remedios más tradicionales, pero relativamente innovadores en nuestra cultura, es el de la acupresión. A diferencia de la acupuntura, que además utiliza agujas en su arsenal, la acupresión se sirve del ejemplo antes comentado: ejercer una determinada fuerza sobre los puntos de presión clave de nuestro cuerpo. En el caso del dolor de cabeza, basta con presionar y masajear el área de piel que se sitúa entre el pulgar y el dedo índice. Según los especialistas en esta disciplina, dicho punto conecta con la cabeza, motivo por el que puede descongestionar su presión.

Otro ejemplo de conexión fisiológica entre distintas partes de nuestro cuerpo y la cabeza en especial pasa por un baño caliente de pies. Además de ser tremendamente relajante, y una persuasiva recomendación para gozar de una tarde de frío invierno, este método es capaz de reducir la presión en la cabeza. Según concuerdan algunos expertos, el efecto se acelera si añadimos lo contrario en la parte superior de nuestro cuerpo: un punto frío sobre la cabeza o en el cuello para, mediante el contraste, estimular el funcionamiento de este sencillo remedio casero.

De nuevo en relación al agua, y fuera de la aplicación de frío en la zona aquejada, una jarra o una botella de agua caliente, si se presiona contra los músculos del cuello o sobre la cabeza, también puede aliviar el dolor. Esto se debe a que, como es sabido, el calor relaja nuestras articulaciones, mientras que el frío las estimula. Y si bien a veces es preciso activar ciertas partes de nuestro cuerpo para enmendar el daño, relajarlas a menudo es una solución muchísimo más acertada.

Productos naturales

Lejos de los remedios comentados anteriormente, puramente físicos en el sentido de ejercer presión o temperatura directamente sobre el cuerpo, los productos naturales también guardan sus poderes curativos. Concretamente, tanto tomando te o sal, como a través del mentol. En este último caso, Peter Goadsby, un profesor del Instituto Nacional de Investigación de la Salud del Reino Unido, ha corroborado un vínculo entre la frescura que nuestra piel percibe al aplicarle mentol y el alivio de las migrañas. Una opción que puede llevarse en nuestra bañera con un relajante aceite de baño de mentol, como masajeando nuestra sien con un aceite elaborado a partir de dicho producto.

Cuanto al te, cuyas propiedades se han demostrado históricamente y de forma imperecedera a lo largo del tiempo, el más recomendado es el te de jengibre. Como es sabido, esta planta posee cualidades antiinflamatorias que pueden colaborar en la reducción de nuestro dolor de cabeza. Aunque puedan encontrarse tes de jengibre ya preparados en prácticamente cualquier supermercado o herboristería, es preferible realizar una infusión casera. Basta con cortar unos pequeños trozos de nuestra pieza de jengibre, verter agua hirviendo en una mezcla y tomarlo tranquilamente.

Finalmente, la insólita y llamativa sal del Himalaya es también un buen remedio natural contra los dolores de cabeza. Dado su alto contenido en residuos minerales, como por ejemplo el magnesio, su actividad contra las migrañas ha sido probada por muchos expertos. Aunque pueda parecer algo desagradable, este método requiere de mezclar el jugo de un limón entero en un vaso de agua tibia mezclado con dos cucharadas pequeñas de sal del Himalaya. Un trago y listo. Porque, a fin de cuentas, a menudo la sencillez es el mejor remedio. Más aún, cuando se trata de prácticas que, a pesar del tiempo, ni la ciencia ni la testarudez humana han conseguido sustraer del pasado y el presente de la medicina.

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