La OMS recibió hace un año la primera alerta sobre una atípica neumonía en Wuhan que se convertiría en el COVID-19

CORONAVIRUS | El 31 de diciembre de 2019, la Oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China fue notificada por primera vez de varios casos de neumonía de etiología desconocida (causa desconocida) detectados en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei (China). Estos mismos casos, al cabo de pocas semanas se convirtieron en los primeros contagios del SARS-CoV-2​ que en febrero sería conocido en el mundo como COVID-19.

Un día después de la alerta que recibió la agencia de las Naciones Unidas, el 1 de enero de 2020, la OMS solicitó a las autoridades chinas que le facilitaran más información a fin de evaluar el riesgo, pero no la obtuvo al momento.

Sin embargo, coincidió con la fecha el cierre del mercado de Wuhan, considerado el epicentro de la enfermedad, con motivo de saneamiento y desinfección ambiental.

No obstante, hasta el momento no se ha podido esclarecer si el mercado, conocido por la venta de mariscos y especies exóticas, fue exactamente donde se originó el virus, que se presume lo porta un murciélago y pasó al hombre mediante una especie intermediaria, y pese a que durante todo el 2020 se desarrollaron investigaciones, la OMS no ha obtenido una respuesta clara sobre el origen de la enfermedad que alcanzó el grado de pandemia en marzo, y tiene previsto enviar en enero de 2021 una nueva misión.

Los primeros días del 2020, el organismo recibió la alerta de 44 pacientes con aquella neumonía de etiología hasta entonces desconocida. De entre los 44 casos notificados, 11 pacientes estaban gravemente enfermos, mientras que los otros 33 pacientes restantes se encontraban estables.

Según las autoridades, los contagiados en su mayoría eran comerciantes o vendedores que trabajaban en el mercado de mariscos de Huanan.

En ese momento, la OMS no recomendó ninguna medida específica para los viajeros y para quienes presentan síntomas compatibles con una enfermedad respiratoria, ya sea durante o después de un viaje, pidió buscar atención médica e informar de los viajes.

La agencia tampoco recomendó imponer restricciones a los viajes ni al comercio con China. Sin embargo, al cabo de pocos días, el 22 de enero, cuando ya se reportaban más de 500 contagios y cerca de una veintena de muertos, el Gobierno chino decidió tomar medidas drásticas para frenar la expansión del ya entonces denominado ‘coronavirus’.

Las autoridades empezaron por cerrar el aeropuerto y las estaciones de tren y la red interna de transportes de Wuhan, la ciudad de 11 millones de habitantes y ante las medidas tomadas por China, la OMS resolvió reunir un comité de expertos para decidir si declara la emergencia internacional, aunque se mantenía en que eran “necesarios más datos”.

Al cabo de ocho días, la postura de la OMS dio un giro radical y el 30 de enero de 2020, con más de 9.700 casos confirmados en China y 106 casos en otros 19 países, el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que el brote era una emergencia de salud pública de interés internacional (PHEIC), aceptando los consejos del Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional (RSI).

Sin embargo, la declaración de pandemia de la OMS no llegó hasta el 11 de marzo. El organismo denunció en esa fecha los “niveles alarmantes de propagación e inacción” en todo el mundo y intensificó sus llamados a que los Gobiernos ajusten las medidas para detener los contagios y muertes, pero las normas, que comprendieron el cierre de fronteras y la paralización de la actividad económica por meses, hicieron temblar a los grandes sectores y desataron una crisis mundial sin precedentes.

Al cabo de un año, la pandemia ha provocado en todo el mundo más de 82 millones de contagios, 1’791.033 muertos y 51’570.000 recuperados, según cifras de la OMS.

No obstante, en paralelo a la expansión de la enfermedad y a las restricciones, la industria farmacéutica protagonizó una carrera sin precedentes para encontrar una vacuna. Hasta el momento más de 200 proyectos se han inscrito y de estos, más de 50 están en fase final.

En los últimos meses de este 2020, las vacunas de Pfizer, Moderna y Oxford/AstraZeneca han dado esperanza al mundo luego de ser aprobadas en distintos países que empezaron ya sus campañas de inmunización masiva.

El Universo

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